El tenis como aventura solitaria

De todos los deportes populares, el tenis es el que sugiere en forma más transparente la pugna original, el acto bélico más simple, el padre y la madre de todas las batallas: el enfrentamiento entre dos duelistas.
Todos los deportes competitivos tienen connotaciones bélicas. En la antigüedad, los ejercicios físicos, las actividades que ahora conocemos como 'deportivas', formaban parte del entrenamiento militar.
Los héroes no se ejercitaban por placer, sino para salvar el pellejo. La pugna con un compañero, corriendo o luchando, hacía más llevadero y grato el esfuerzo.
El tenis nació como hijo putativo del lance de honor. Los rivales, en vez de matarse detrás del campanario a las cinco de la mañana, algo tan inconveniente, se retaban a un combate simbólico: el ganador con la pelota obtenía su satisfacción y el perdedor seguía con vida.
En el siglo XVI, los nobles ingleses y franceses practicaban esgrima por la mañana, con los dientes apretados porque sabían que era una cuestión de vida o muerte. Por la tarde, los más a la moda jugaban al tenis: lo hacían con una sonrisa, porque debían impresionar a las damas, pero sabían que se jugaban el honor, algo que para muchos era tan importante como la vida.
De modo que el tenis representa la domesticación del combate.
Los héroes no se ejercitaban por placer, sino para salvar el pellejo. La pugna con un compañero, corriendo o luchando, hacía más llevadero y grato el esfuerzo.
El tenis nació como hijo putativo del lance de honor. Los rivales, en vez de matarse detrás del campanario a las cinco de la mañana, algo tan inconveniente, se retaban a un combate simbólico: el ganador con la pelota obtenía su satisfacción y el perdedor seguía con vida.
En el siglo XVI, los nobles ingleses y franceses practicaban esgrima por la mañana, con los dientes apretados porque sabían que era una cuestión de vida o muerte. Por la tarde, los más a la moda jugaban al tenis: lo hacían con una sonrisa, porque debían impresionar a las damas, pero sabían que se jugaban el honor, algo que para muchos era tan importante como la vida.
De modo que el tenis representa la domesticación del combate.
Dos adversarios frente a frente, separados por 20 pasos, con una raqueta como arma y una pelota como proyectil. Yo disparo primero y después lo haces tú. Sólo uno de nosotros podrá salir vivo de esta cancha, porque en el tenis, como en la guerra, no hay empate.
En realidad el tenista es un animal solitario. ¿Quién recuerda a los vencedores de dobles? La categoría de dobles no es más que una concesión a la vida social de los tenistas.
El tenis es el deporte individual por excelencia. Hablamos de los deportes populares, claro, porque los cultores del ajedrez o del salto con garrocha también viven y mueren en soledad.
Para nosotros, la verdadera soledad es la que se vive frente a un adversario dispuesto a todo para ponernos fuera de combate. Nuestra soledad debe ser como la de Héctor ante Aquiles.
Existe el miedo del arquero ante el penal inminente, pero esa es la aventura del más individualista de los integrantes de un colectivo. Su ansiedad, aunque considerable, no es nada en comparación con la angustia del duelista. O del tenista, que es la misma cosa.
La soledad del tenista es escalofriante. Además del desafío del rival, se siente defraudado por el umpire, traicionado por los jueces de línea y hostilizado por los espectadores. Hasta los chicos que le alcanzan las pelotas son enemigos potenciales.
Para nosotros, la verdadera soledad es la que se vive frente a un adversario dispuesto a todo para ponernos fuera de combate. Nuestra soledad debe ser como la de Héctor ante Aquiles.
Existe el miedo del arquero ante el penal inminente, pero esa es la aventura del más individualista de los integrantes de un colectivo. Su ansiedad, aunque considerable, no es nada en comparación con la angustia del duelista. O del tenista, que es la misma cosa.
La soledad del tenista es escalofriante. Además del desafío del rival, se siente defraudado por el umpire, traicionado por los jueces de línea y hostilizado por los espectadores. Hasta los chicos que le alcanzan las pelotas son enemigos potenciales.
Las máximas virtudes del solitario son la concentración, la tenacidad y la 'crueldad', en el sentido de eliminar sin piedad al adversario.
Repasen ustedes el catálogo de campeones del tenis y encontrarán una interminable galería de personajes poco comunicativos, 'diferentes', 'raros'.
Por cada animal social, del tipo Andre Agassi, "Guga" Kuerten o Ilie Nastase, se toparán con una manada de lobos esteparios, del tipo Pete Sampras, John McEnroe, Bjorn Borg, Jimmy Connors, Marcelo Ríos, Guillermo Vilas, Martina Hingis, Justine Henin-Hardenne, Jennifer Capriati, Ivan Lendl, Thomas Muster, Lleyton Hewitt, Tim Henman o Greg Rusedski.
Por cada animal social, del tipo Andre Agassi, "Guga" Kuerten o Ilie Nastase, se toparán con una manada de lobos esteparios, del tipo Pete Sampras, John McEnroe, Bjorn Borg, Jimmy Connors, Marcelo Ríos, Guillermo Vilas, Martina Hingis, Justine Henin-Hardenne, Jennifer Capriati, Ivan Lendl, Thomas Muster, Lleyton Hewitt, Tim Henman o Greg Rusedski.
Esta es una de las mejores definiciones que encontré para el deporte de mi vida. Y quiero agregar mi definición verdadera de lo que es el tenis para mi: DOS HOMBRES Y UNA RED, tan simple como eso. La soledad de dos hombres separados por una red y en ese espacio se juega nada menos que su honor.
Este artículo fue extraído de Raúl Fain Binda columnista de BBC Mundo
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