Norberto "Ruso" Verea
Yo agarro el canal 68 mil del cable y en ‘La menstruación, el bonsai y la mujer’ tienen canje con una empresa de telefonía celular y yo todavía no pude conseguirlo”, se ríe. “Lo único que aquí está más o menos claro es la confusión”, agrega. 

–¿Por qué piensa que hay confusión?
–Porque hay una especie de bombardeo mediático que impide salir a buscar. El bombardeo tendría que llevarnos a la búsqueda. Pero han convertido a los seres humanos en unidades de consumo. Yo quiero recobrar esa época en que el más grande de la esquina venía y te decía, ¿escuchaste hablar de Deep Purple vos? y uno salía a buscarlo como loco.
–¿Cómo hace usted para no contribuir a la confusión general?
–Con mensajes claros. Si pongo tres acordes de rock y después paso “Estoy saliendo con un chabón”, el mensaje no es claro. Si gerentes de marketing, comercialización, y DJs deciden los contenidos y hay radios manejadas por compañías de discos, mientras se venden como “de rock”, lo único claro es la confusión. Estuve varios meses sin hacer radio por no bancarme eso. Porque creo que debo servir de filtro a la gente. Y sin hacer de sumo pontífice, como Víctor Hugo, que parece que los partidos son importantes porque los relata él.
–¿Las radios deberían ayudar a que la gente piense?
–El rol de las radios está totalmente tergiversado. Y no hablo de Supernova, que es un milagro, un lugar donde cada uno puede decir lo que piensa y todos te respetan. Casi todas las otras radios son difusoras. Difunden lo que las compañías discográficas arreglan o pagan. Después está el que se convierte en una figurita y dice “yo soy más importante que la música”, entonces no importa lo que ponga al aire. Por eso mi programa en Supernova se llama “El opio de los medios”, por eso la idea de que se parezca a aquella mesa de café. Puede ser un programa más o menos inteligente, pero seguro que no es como “Verano del ‘98”, una horda de mogólicos en vacaciones.
–¿Cómo se siente hoy trabajando en la radio por la tarde?
–En un momento pensé ¿qué hago a las tres de la tarde?, ¿voy a apilar motoqueros contra el Obelisco? A la noche hay muchas personas que escuchan “El circo miserable” sólo porque es “el programa del Ruso”. Lo hago pensando que si un pibe que está esperando Slayer conoce a Roberto Arlt, ganamos todos. Si un pibe que está esperando a Megadeth conoce a Camilo José Cela, ganamos.
–¿Y qué puede aportar la radio en ese marco cultural?
–La radio es fantasía. Ahora me cruzo acá a Omar Cerasuolo y es el tipo que hacía “El tren fantasma”, en la FM de Rivadavia, no la basura que hicieron luego en la Rock & Pop. Ahora me digo: “mamita , ¡lo que era Cerasuolo!”. En este edificio de Maipú 555 estaba radio El Mundo: mi vieja venía a ver las orquestas, a Niní Marshall. Intento que la radio tenga esa fantasía. Y veo que hay respuesta. El otro día jodimos con una picada al aire, y un rato después apareció un chabón con una picada. El tipo nos escuchaba desde una quesería. Pretendo despertar a la gente.
–En otra época se pensaba que para eso servía el rock.
–Tomé decisiones importantes para mi vida por dos razones. Una, por mi viejo que me dijo “mirá que antes que vos estoy yo, y está tu abuelo, y todos somos Verea”. Y otras por el rock. Me perdí minas por mantener una actitud, por el pelo largo, por la campera de cuero. Me quedé viendo Woodstock por TV en el Ritz porque no me dejaban entrar en los boliches. Por esas decisiones, ahora no voy a laburar con un hijo de puta por $ 2,50 más. No laburo con tipos como Cherquis Bialo, por el rock and roll. Por Eddie Cochran, por Jim Vincent, por Jim Morrison, por Iggy Pop, por Lemy. No cuenten conmigo.
–El tema sería cómo la maquinaria se come todo, incluso al rock.
–En efecto, la maquinaria se mastica todo. El problema es la digestión. Con poder ser una buena úlcera me conformo.
Entrevista realizada al "Ruso" Verea un 26 de Julio de 2000 por Mariano Blejman para Página 12.
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