Sir Karl Raimund Popper
M: — Sir Karl, ¿sigue siendo el universo el tema que más le interesa?
P: — Como ya dije en mi Lógica de la Investigación Científica, lo que más me interesa es el universo, pero no hay que olvidar que el universo incluye también los animales y las plantas, la humanidad, e incluso cosas tales como el conocimiento y la bondad humana. Todo eso pertenece al universo, y hace al universo más difícil de entender. Sí; sigo estando muy interesado en el universo y en todo lo que ha emergido en él.
M: — Según el determinismo el mundo entero sería como una película cuyos fotogramas anteriores permiten calcular los posteriores. Ud. se ha opuesto vigorosamente a esa concepción.
P: — Sí, tiene razón. Se puede comparar la visión del mundo del determinismo con una película que vemos en el cine. Aunque en cada momento sólo vemos unas imágenes de la película, sabemos que toda la película y su final están ya grabados y fijados en el film. ¿Somos sólo actores de una película predeterminada? Creo que no. Los recientes resultados de la física matemática del caos muestran que la física determinista es cuasicontradictoria, en el sentido de que ciertas aplicaciones suyas conducen al caos, y el caos no sólo es impredecible, sino que convierte todo en indeterminado. Hay cosas determinadas y otras indeterminadas, especialmente en biología. En biología es absurdo pensar que cuando millones y millones de espermatozoides salen a fecundar un óvulo, ya está predeterminado cuál de ellos lo fecundará.
M: — Alguien podría decir que en el film de la vida está determinado qué espermatozoide alcanzará al óvulo, pero que es imposible encontrar la fórmula para calcularlo.
P: — Eso sería metafísica e incluso metafísica falsa. Es una metafísica basada en varios mitos. Uno es el mito «científico» de que todo es predecible, otro es el mito religioso de un dios omnisciente que todo lo conoce por adelantado. Hay muy buenos argumentos en contra, como el Hadamard, que cito en mi libro El universo abierto.
M: — ¿Qué le parece la actual cosmología del Big Bang, basada en la teoría de la relatividad general de Einstein?
P: — Creo que la teoría de Einstein era muy buena, pero ya empezamos a ver puntos en que estaba equivocada. Creo que la presente teoría del «Big Bang» acerca del origen del universo ha sido ya refutada. Se han detectado galaxias que están físicamente conectadas y que, por tanto, deben estar aproximadamente en el mismo sitio y que, sin embargo, tienen corrimientos hacia el rojo muy diferentes.
M: — Ud. tiene fuertes objeciones tanto contra la mecánica cuántica en su interpretación de Copenhague como contra la cosmología del Big Bang. ¿Cree Ud., en general, que la física actual anda descarriada?
P: — En parte, sí. De todos modos no anda más descarriada que en épocas pasadas. Lo que ocurre es que, precisamente debido a sus grandes éxitos anteriores, los físicos con frecuencia sostienen sus teorías con una gran dosis de dogmatismo.
M: — La «nueva síntesis» ha complementado la teoría darwiniana original con una explicación del origen de la variabilidad genética mediante mutaciones aleatorias en el ADN. Su epistemología está más relacionada con la crítica de las hipótesis disponibles que con las maneras de llegar a nuevas hipótesis. ¿Cree Ud. que la invención creativa de nuevas teorías es un proceso aleatorio, comparable a las mutaciones de los genes? ¿O cree Ud. que se trata de un proceso teleológico, para el cual se puedan dar reglas y directrices?
P: — Probablemente no se trata de un proceso puramente aleatorio. Es algo que no entendemos, y que tampoco vamos a entender cuando se logre la teoría superunificada de las cuatro fuerzas fundamentales. No entendemos el origen de la vida, ni el origen de la conciencia o del lenguaje de ese tipo de creatividad al que Ud. se refiere. De todos modos, cuando uno se pregunta cómo creamos las teorías, normalmente lo que quiere preguntar es cómo creamos las buenas teorías. Siempre es fácil crear malas teorías. Las buenas teorías son las que tienen éxito, aunque no por ello sean necesariamente verdaderas. La obtención de buenas teorías es también un asunto de ensayo y error.
M: — ¿Qué es lo que le llevó a cooperar con Eccles en el libro El yo y su cerebro?
P: — Conocí a Eccles durante mi estancia en Nueva Zelanda. Había allí una Facultad de Medicina muy buena. Yo recomendaba a mis mejores alumnos que no estudiasen filosofía, sino medicina, para aprovecharse de la buena facultad disponible. Yo enviaba a mis alumnos a la Facultad de Medicina, y ellos hablaron a Eccles de mis teorías. Fui invitado por Eccles a dar una serie de conferencias en su facultad. Eccles me pidió consejos metodológicos, que posteriormente agradeció con generosidad cuando le fue concedido el Premio Nobel de medicina.
M: — Como Ud. sabe, El yo y su cerebro ha irritado a muchos filósofos y psicólogos materialistas, que le han acusado a Ud. de propagar ideas espiritualistas de origen religioso. ¿Es Ud. un hombre religioso? ¿Cree Ud. en Dios?
P: — Esa es una pregunta muy delicada. Solo diré lo siguiente: Pienso que la teología es impía, en la medida en que pretende saber algo acerca de Dios. La teología es incompatible con la creencia en Dios. Quien realmente cree en Dios, no puede decir nada acerca de él. Si creemos en Dios, no podemos saber nada de él, por ejemplo no podemos saber que sea omnipotente. Quien cree honradamente en algo así como Dios, tiene que reconocer que no sabe nada acerca de él. La teología es la ciencia de Dios y por lo tanto es incompatible con el reconocimiento de que no sabemos nada acerca de Dios.
Entrevista realizada a Sir Karl Popper en 1989 por Jesús Mosterín. Popper con 87 años de edad por aquél entonces.
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